<<Las
películas de terror no crean asesinos. Sólo hacen que sean más
creativos>>
-Scream
1996
INTRODUCCIÓN
En aquella calle
sola y oscura, una joven de suaves risos cafés se detiene a revisar el
teléfono, revisa la hora y no puede evitar su cara de sorpresa al ver en su
brillante pantalla que son las 11:24 pm, lleva casi media hora de retraso y sus
padres la deben estar esperando; oprime rápidamente el botón de bloqueo y de
igual forma lo guarda en su mochila blanca con flores azules entre el libro de
filosofía y matemáticas. Hace su mejor intento por no pensar en nada y avanza
con paso acelerado a la mitad de la calle, observa constantemente a los lados y
de vez en cuando gira la cabeza para asegurarse de que nadie la sigue, trata de
convencerse a sí misma de que está a salvo; han pasado meses desde que ÉL la
amenazo con irle a cobrar aquel favor que la salvo de terminar en un
psiquiátrico o en prisión si la consideraban cómplice.
Se frena en
seco cuando a lo lejos se ve una sombra, es un hombre, de estatura bastante
alta y tiene algo que provoca que la chica se asuste, su corazón late
aceleradamente; y la sombra comienza a avanzar hacia ella, lentamente, como si
aquel hombre esperara que no huyera.
Los ojos color
miel que posee se abren como si fueran a salirse de sus cuencas y gira la
cabeza de un lado a otro desesperadamente, buscando una ruta de escape y a su
izquierda hay una calle, aún más oscura y más pequeña, pero no tiene tiempo de
pensar en que tan buena es la idea y corre en su dirección adentrándose en la
oscuridad, no se detiene, sigue corriendo, pues su vida depende de ello; sin
embargo algo detiene su huida, o mejor dicho alguien, su respiración se agita más
cuando se da cuenta de la persona que la tomó por los brazos.
-¿por qué
corres Gea?- los labios sobre su oreja pronuncian las palabras sin ocultar el
acento italiano y de una forma tan suave que parece seda sobre su piel
-Alessio- casi
se atraganta al pronunciar el nombre de su captor
-dime- no
despega los suaves labios de su oreja
-suéltame-
escupe veneno en vez de palabras, ÉL obedece y le suelta los brazos dejando una
distancia más considerable entre ellos, simplemente se limita a clavar sus
profundos ojos color violeta en los tiernos ojos miel que tiene frente a él.
-he venido a
cobrar Gea, me debes un favor y se fijó el precio, ahora hay que pagar- pasa
uno de sus delgados, largos y morenos dedos por uno de sus rizos, uno rebelde
que se posaba frente a sus ojos y lo coloca detrás de su oreja
Los ojos de la
joven se cristalizan y las pequeñas gotas de agua salada se deslizan por su
mejilla pálida, siente miedo de aquel hombre llamado Alessio, aquel de una
altura considerable, de tez morena y ojos violetas, de cabello color cobre y con
la sensualidad de una bella criatura nocturna
-no, no, no,
no……no llores, además un trato es un trato, y yo cumplí con la parte que me
correspondía, es tu turno Gea-
La joven no
escatima sus lágrimas y tampoco parpadea, su cuerpo empieza a temblar cuando ÉL
se acerca lentamente, ella sabe que es lo que pasara ahora y el trato es una
hora, pero eso basta para dejarla muerta, no se limitara.
Él coloca su
mano izquierda sobre la cintura de la chica y la acerca a él, con la mano
derecha coloca los rizos a un lado dejando el cuello desnudo, solo hay a su
alrededor una fina cadena de plata, no le estorbara….
….inclina su
cuello y los ojos violetas comienzan a cambiar
-joder-
susurra él cuando la canción “future starts slow” suena desde el interior de la
mochila blanca, es el teléfono de ella; suelta un suspiro de alivio, tal vez se
dé por vencido, decida que ella no vale la pena y la deje libre.
-contesta y di
que estas por llegar, que estás bien y cuelga- su tono es frio, pues le han
cortado la inspiración de lo que iba a ejecutar
Ella se
apresura a sacar el teléfono de la mochila, lo observa y el nombre “Selena
Blacke” brilla en la pantalla, con su dedo tembloroso oprime la opción de
contestar y se lleva el teléfono a la oreja, respira hondo y procura ocultar que
ha llorado
-mamá- su mano
tiembla y él no deja de observarla
-son las 12:30
am, ¿Dónde estás Gea?-
-estoy por
llegar- su voz tiembla pero su madre no lo nota
-no me vengas
con fregaderas, eso dijiste hace más de una hora; no es hora para que una joven
de 17 años ande rondando sola por las calles, tienes diez minutos para llegar,
si te tardas más te arrastro niña, eso te lo puedo jurar, ¿¡me oyes!?- ella
cierra con fuerza los ojos pero no logra
contener las lágrimas, su madre está furiosa, si tan solo supiera lo que está
pasando, pero no, ella no puede comprender algo así, su actitud altanera,
megalómana y petulante no se lo permiten
-¡contéstale a
tu madre Gea!- su padre hablo, eso es peor
Los ojos
violetas que están frente a ella se ensombrecen
-contesta lo
que te piden y cuelga- los labios le tiemblan, está desesperada, no sabe que
otra solución dar, se limita a asentir con la cabeza
-si mamá y
papá- pero la voz se le quiebra y llora con impotencia
-Gea, ¿Qué te
pasa ahora niña?- la sarcástica voz de su madre suena fuerte en la bocina
Con
movimientos rápidos él se acerca más a ella y le inclina el cuello, de sus ojos
violetas salen marcas negras, todo el contorno de sus ojos, y la boca…los
colmillos crecen poco a poco mostrando la inminente tortura que le espera
-no…..por
favor….no- llora con desesperación y pronuncia todo en suplica, porque eso
hace, suplica por su vida aunque sabe que le será enteramente inútil. En el
teléfono ya no se oye ningún ruido, ella piensa que su madre ya le colgó el
teléfono así que llora más fuerte, pero sus gemidos y lloriqueos son
interrumpidos cuando él clava salvajemente los dientes desgarrándole la
garganta. Ella grita utilizando todo el aire que le queda en los pulmones; en
el teléfono se oye un grito pequeño de sobresalto, no es necesario oír el grito
de su hija en el teléfono, el grito se oye desde afuera, uno de dolor, es
desgarrador y en él se percibe el terror, es más, casi se puede tocar; no
sabían que su hija decía la verdad, no sabían que estaba a tan solo dos calles
de su casa.
En el teléfono
ya no se oye nada, todo queda en un silencio exageradamente tranquilo, así
durante varios minutos, hasta que en la bocina se oye algo, el último sonido
que proviene de ahí es el mismo teléfono estrellándose en el suelo. Eso pasó
cuando resbalo de la mano de la joven cuando esta quedo colgando en los brazos
de su captor.
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