domingo, 7 de junio de 2020

El diario


Julio 6, 2015
3:51 am

Grissel se levanta de su cama, no se ha puesto la ropa para dormir, no se toma la molestia de acomodar sus cobijas, ni siquiera repara en el desorden que deja al alejarse de su habitación; baja de forma silenciosa las escaleras, pasa con suaves pisadas el baño de invitados que hay en el recibidor, llega a la puerta y la observa detenidamente, su cuerpo empieza a temblar de miedo y ansiedad, las ojeras en su cara son tan evidentes que el maquillaje ya no sirve para ocultarlas, su piel ha perdido color y suavidad, se ha descuidado mucho en su persona, sus labios resecos, su pelo sin hidratar, todo lo contrario a lo que la representaba a sus 15 años.

3:55 am

La puerta de la casa se abre, deja entrar una suave brisa, helando el cuerpo de Grissel, tiembla con más intensidad, frente a la puerta se logran ver un par de ojos de un gris muy claro y brillante, es un contraste de un tono casi blanco contra el negro de la noche, no hay luna, no hay luz en ninguna casa de su calle, el cielo está cubierto de nubes; Grissel avanza en dirección a los ojos.

7:20 am

Gea toca la puerta del cuarto de su hermana, esta se abre dejando a la vista la cama sin tender, la ropa de dormir sobre ella y doblada, la mochila de la escuela junto a la puerta, en el mismo lugar que estaba el día anterior por la tarde, Gea, hermana mayor de Grissel, duda que su hermana haya querido levantarse más temprano de lo usual, siente una briza correr desde la planta baja; avanza rápidamente y observa la puerta de su casa abierta, en la mesa que se encuentra en la entrada están el juego de llaves de su hermana, su reloj que le había regalado en su cumpleaños y su celular, ella nunca sale sin su celular. Está asustada, sube rápidamente las escaleras y entra al cuarto de Grissel en busca de su diario, para tratar de averiguar si ese día se vería con el hombre llamado "E". Pero el diario tampoco está.

Julio 7, 2015
8:47 pm

Grissel Blacke no ha vuelto a casa.

Noviembre 17, 2016
11:28 pm

Gea Blacke no ha vuelto a casa.

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Tú con poesía, y un poco de vino... has de ser puro pecado