lunes, 8 de junio de 2020

CAPÍTULO 1, parte 2


SWEET DREAMS

CAPÍTULO 1, parte 2

-tú no eres real- le digo viéndolo a sus enormes y profundos ojos negros, trato de controlar mi respiración, no quito la mirada de sus ojos, tengo que encontrar la manera de salir del sueño sin provocar un desastre que lo empeore.
-¡bajate!- baja sus orejas, cinico.
-¡bajate!- quita, la sonrisa, y baja de mi regazo, avanza al espejo y entra en él. Me quedo sentada observando, me cuestiono si debería seguirlo, eso nunca suele ser buena idea.
-te lo probaré, soy real- me paro y busco mi café, no recordaba que lo había regado al piso, de una u otra manera me tengo que despertar antes de que comience a ver los fragmentos de la pesadilla y esto se colapse.
-no despertaras Ali- me dice con una voz juguetona que reconozco inmediatamente, volteo lentamente y temblando por comprobar mi miedo.
Se me escapa un suspiro, me quedo paralizada frente al gato, que me sonreía de manera cruel, mostrándome sus afilados dientes, me demostraba que le divertía mi miedo; ¡mierda quiero despertar!, esto es otra pesadilla más, no es real. Intento calmarme, es solo un sueño más. No paro de repetir esas palabras en mi cabeza mientras el gato me observa fijamente, como si me analizara.
-sigue soñando- dice el gato burlándose-¡¡¡¡NOOOO!!!!!- le grito y siento que algo me quema las piernas, siento el ardor, pero no sé qué es y aprieto los ojos reprimiendo las ganas de gritar.
Abro los ojos de golpe y me veo en el espejo bañada en sudor, las piernas me arden y veo a mi madre al lado mío, tiene los ojos muy abiertos, asustada y veo en sus manos una tasa que parecía haber contenido un líquido caliente antes, el líquido que ahora está derramado en mis piernas quemándome; la expresión de mi madre cambia, esta enfurecida. Y eso nunca significa nada bueno.
-¡mírate Alicia! ¡Estas hecha un desastre!, ¿Cuántos días llevas sin dormir? - me dice barriéndome con la mirada, de arriba hacia abajo, mostrando un poco de desprecio hacia el desastre que tenía frente a ella, me he quedado muda, creí que no lograría despertar, ni siquiera puedo pensar en las quemaduras en las piernas por el café caliente.
-ve a bañarte y cuando termines hablamos- sale de la habitación soltando un portazo.
Hago lo que me dijo, me meto al agua helada, eso ayudará a despertarme un poco más, el poco café que logré beber, está perdiendo su efecto; me duelen las quemaduras de las piernas al contacto con el agua, con cuidado también reviso mi brazo izquierdo, aún no ha sanado la quemadura, en el último ciclo él me quemó al tomarme del brazo y mi sueño colapsó, no creí que al despertar tendría la marca que había dejado su mano al quemarme, por eso quiero despertar antes, no quiero entrar al espejo otra vez.

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Tú con poesía, y un poco de vino... has de ser puro pecado